Década 1920-30: La reforma de la sexualidad en la Segunda República

En general, las épocas republicanas de la historia de España quedan siempre en un segundo plano, pensando que, como fueron cortos períodos de tiempos en la primera mitad del siglo XX, no hubo nada de importancia quitando que fueron dos anomalías dentro de nuestro ancestral y sempiterno sistema político de monarquía. Sin embargo, cuanto más se estudia sobre ella en nuestra ya asentada democracia actual, más se sabe que fueron momentos de gran lucidez social, política y artística; y que muchas mentes preclaras aparecieron en aquellos momentos aportando pensamientos que llevarían a muchos de los avances que hemos conseguido como sociedad en la España actual.

De hecho, los preceptos de la sexualidad en la época contemporánea en nuestro país empezaron a gestarse exactamente antes de la Segunda República, aunque sus resultados fueran evidentes algunas décadas después. El voto femenino, el destape, el divorcio, el emponderamiento de la mujer durante la democracia, e incluso su acceso a la educación universitaria y a la planificación familiar se deben, precisamente, a las ideas revolucionarias y poco aceptadas que aparecieron en la década de 1920-30, y que, una vez iniciada la República, quisieron convertirse en preceptos para cambiar nuestra sociedad. Puede que eso resulte difícil de creer si uno recuerda a nuestras abuelas o bisabuelas, y pensamos que estas señoras podían haber estado a punto de conseguir muchas libertades incluso a la hora de ir a la cama con hombres mucho antes de ahora. Por eso, y por otras cuestiones de índole social y artística, hay que es un auténtico nostálgico de la época republicana.

Como digo, es difícil pensar que en la mentalidad del siglo pasado, hubiera hombres, pero también mujeres, que pensaran con la libertad con lo que lo hacemos nosotros ahora, y vieran que el sexo en pareja era cosa de dos (el más tradicional, claro está, el hetero de toda la vida), y que si la parte femenina no tomaba parte en él con el mismo entusiasmo que la parte masculina, mal íbamos. Ahora, hartos de ver signos de sexualidad y pornografía por todas partes, de disfrutar de videos sexo a demanda y darnos cuenta de que, en realidad, la mujer es la que lleva la voz cantante en la mayoría de las ocasiones, no podemos pensar en que antes no fuera así, aunque nos lo hayan contado. Cierto que todavía hay muchos tabúes entre las relaciones de pareja, y muchas diferencias entre hombre y mujer en cuanto a la sexualidad, pero eso no es algo que se vea en el porno online, ni mucho menos. Y los jóvenes de nuestra época, aquellos a los que debería importarle que las cosas cambiaran, no ven la razón de que cambie, porque pocos pueden ver más allá de sus pajas y sus momentos de placer. Si follar de esta manera va bien, ¿por qué íbamos a cambiar?

Aunque en los años precedentes a la Segunda República, los hombres en general también estaban bastante satisfecho con la forma en que el sexo funcionaba para ellos, ya hubo algunos que pensaban que no todo estaba tan bien como debería. Y fue esa determinación en los hombres lo que hizo que se alzaran también algunas voces femeninas al respecto. Pasando por alto los calificativos a los que se tuvieron que enfrentar unos y otros, parece que algunas de sus ideas calaron en los que, más adelante, serían dirigentes en el nuevo régimen político del país. Entonces sí que sus ideas fueron más escuchadas y expuestas, aunque, como la libertad en la que se gozaba en la República fue tan breve, de apenas diez años, no hubo manera de que se asentaran en la sociedad, y mucho menos con la llegada de la dictadura, en la que España retrocedió años y años en lo que a libertades se refiere. ¿Quizá de todas formas no estábamos preparados para estos cambios en aquellos tiempos, y tuvieron que pasar décadas para ello? Nunca lo sabremos, pero desde aquí, al menos nuestro reconocimiento.