1917: La revolución bolchevique

Como la mayoría de los grandes acontecimientos históricos, la Revolución de Octubre de 1917, que sacudió a Rusia y ayudó a dar forma al mundo en lo que es hoy, fue el resultado de una confluencia de factores que habían cobrado impulso lentamente. Fue precedida por la Revolución de Febrero del mismo año que derrocó a la autocracia zarista y la reemplazó por un gobierno provincial. Y la mayoría de los historiadores de hoy están de acuerdo en que los eventos de febrero de 1917 fueron en sí mismos parte de los capítulos finales de la Revolución Rusa de 1905, en particular, los eventos del Domingo Sangriento.

La Revolución de Febrero de 1917 comenzó oficialmente cuando los soldados se pusieron abiertamente del lado de los huelguistas después de que el zar envió tropas para disparar contra los manifestantes y ordenó que la Duma se disolviera, como muchos de los socialistas habían temido con razón antes de eso. Tres días después de que las fuerzas del ejército ruso se pusieran del lado de los revolucionarios, el zar Nicolás II abdicó de su poder, poniendo fin al Imperio Ruso y al dominio dinástico de los Romanov. Sin embargo, un gobierno provisional ruso bajo el príncipe Georgy Lvov reemplazó al Consejo de Ministros de Rusia, debido a la democratización de la política después de la revolución y la legalización de los partidos políticos anteriormente prohibidos. Vladimir Lenin, que en ese momento vivía en el exilio, vio esto como la oportunidad perfecta para volver a Rusia.

Los bolcheviques utilizaron su autoridad sobre el Soviet de Petrogrado para organizar las fuerzas revolucionarias. Bajo la autoridad del Comité Militar Revolucionario, la Guardia Roja bolchevique comenzó la toma de los edificios gubernamentales el 24 de octubre. Al día siguiente, se capturó el Palacio de Invierno. Una vez que el Congreso de los Soviets reclamó con éxito el poder del Gobierno Provisional después de la caída del Palacio de Invierno, la Revolución de Octubre se completó.

El Consejo de Comisarios del Pueblo organizó rápidamente una campaña de represión política arrestando a los líderes de los partidos de oposición, rompiendo así las promesas de libertad de expresión y asociación. En el proceso, los principales miembros de la Asamblea Constituyente, el Partido Socialista Revolucionario, el Partido Democrático Constitucional (Kadets) y los líderes mencheviques fueron encarcelados en la Fortaleza de Pedro y Pablo en Petrogrado. El 20 de diciembre de 1917, la Cheka fue creada por decreto de Lenin, marcando el final oficial de la esperanza democrática que muchos creían que se haría realidad bajo el gobierno bolchevique. Debido a la decisión de los bolcheviques de continuar por el camino autocrático de los siglos anteriores, los monárquicos constitucionales y los liberales dentro de Rusia reunieron sus fuerzas en el Ejército Blanco, declarando inmediatamente la guerra contra el Ejército Rojo de los bolcheviques.

Además de cambiar el destino de millones de rusos, podría decirse que la Revolución de Octubre tuvo uno de los mayores impactos duraderos en el mundo en su conjunto, desde el comienzo del siglo XX. Según el historiador Geoff Eley, el ascenso de los socialistas y comunistas dentro de Rusia, y en otros lugares inspirados por los eventos que ocurrieron en Rusia, ayudaría a organizar la sociedad civil en la base desde la cual los avances democráticos existentes podrían ser defendidos y otros nuevos podrían crecer.

Década 1920-30: La reforma de la sexualidad en la Segunda República

En general, las épocas republicanas de la historia de España quedan siempre en un segundo plano, pensando que, como fueron cortos períodos de tiempos en la primera mitad del siglo XX, no hubo nada de importancia quitando que fueron dos anomalías dentro de nuestro ancestral y sempiterno sistema político de monarquía. Sin embargo, cuanto más se estudia sobre ella en nuestra ya asentada democracia actual, más se sabe que fueron momentos de gran lucidez social, política y artística; y que muchas mentes preclaras aparecieron en aquellos momentos aportando pensamientos que llevarían a muchos de los avances que hemos conseguido como sociedad en la España actual.

De hecho, los preceptos de la sexualidad en la época contemporánea en nuestro país empezaron a gestarse exactamente antes de la Segunda República, aunque sus resultados fueran evidentes algunas décadas después. El voto femenino, el destape, el divorcio, el emponderamiento de la mujer durante la democracia, e incluso su acceso a la educación universitaria y a la planificación familiar se deben, precisamente, a las ideas revolucionarias y poco aceptadas que aparecieron en la década de 1920-30, y que, una vez iniciada la República, quisieron convertirse en preceptos para cambiar nuestra sociedad. Puede que eso resulte difícil de creer si uno recuerda a nuestras abuelas o bisabuelas, y pensamos que estas señoras podían haber estado a punto de conseguir muchas libertades incluso a la hora de ir a la cama con hombres mucho antes de ahora. Por eso, y por otras cuestiones de índole social y artística, hay que es un auténtico nostálgico de la época republicana.

Como digo, es difícil pensar que en la mentalidad del siglo pasado, hubiera hombres, pero también mujeres, que pensaran con la libertad con lo que lo hacemos nosotros ahora, y vieran que el sexo en pareja era cosa de dos (el más tradicional, claro está, el hetero de toda la vida), y que si la parte femenina no tomaba parte en él con el mismo entusiasmo que la parte masculina, mal íbamos. Ahora, hartos de ver signos de sexualidad y pornografía por todas partes, de disfrutar de videos sexo a demanda y darnos cuenta de que, en realidad, la mujer es la que lleva la voz cantante en la mayoría de las ocasiones, no podemos pensar en que antes no fuera así, aunque nos lo hayan contado. Cierto que todavía hay muchos tabúes entre las relaciones de pareja, y muchas diferencias entre hombre y mujer en cuanto a la sexualidad, pero eso no es algo que se vea en el porno online, ni mucho menos. Y los jóvenes de nuestra época, aquellos a los que debería importarle que las cosas cambiaran, no ven la razón de que cambie, porque pocos pueden ver más allá de sus pajas y sus momentos de placer. Si follar de esta manera va bien, ¿por qué íbamos a cambiar?

Aunque en los años precedentes a la Segunda República, los hombres en general también estaban bastante satisfecho con la forma en que el sexo funcionaba para ellos, ya hubo algunos que pensaban que no todo estaba tan bien como debería. Y fue esa determinación en los hombres lo que hizo que se alzaran también algunas voces femeninas al respecto. Pasando por alto los calificativos a los que se tuvieron que enfrentar unos y otros, parece que algunas de sus ideas calaron en los que, más adelante, serían dirigentes en el nuevo régimen político del país. Entonces sí que sus ideas fueron más escuchadas y expuestas, aunque, como la libertad en la que se gozaba en la República fue tan breve, de apenas diez años, no hubo manera de que se asentaran en la sociedad, y mucho menos con la llegada de la dictadura, en la que España retrocedió años y años en lo que a libertades se refiere. ¿Quizá de todas formas no estábamos preparados para estos cambios en aquellos tiempos, y tuvieron que pasar décadas para ello? Nunca lo sabremos, pero desde aquí, al menos nuestro reconocimiento.